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"Toda teología es política" (Juan Bautista Metz, en "Dios y tiempo: Nueva teología política")

 

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Aborto
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Uniones de personas del mismo sexo

Estamos en una época en que, lisa y llanamente, todo el que se oponga al ejercicio de la homosexualidad o al matrimonio de parejas del mismo sexo es tratado con odio (es lo que llamo heterofobia, manifestada en actitudes de abierta represión). No obstante, los cristianos ni pueden responder a esta situación con violencia, ni tampoco ejercerla contra los homosexuales, porque nuestras armas no son esas:

"Procedemos con integridad, conocimiento, espíritu abierto y bondad, impulsados por el Espíritu Santo y el amor sincero, con las palabras de verdad y con la fuerza de Dios, con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendernos" (2 Co 6, 6-7)

Pero es igualmente claro que el cristiano no puede apoyar el matrimonio homosexual, y también que debe saber que la Asociación Americana de Psiquiatría APA sacó del listado de enfermedades mentales (o DSM) a la homosexualidad por presiones violentas de activistas prohomosexuales, no por razones científicas (Sobre el retiro de la homosexualidad del DSM de la APA ver también las páginas 410 y 411 de "Psychiatry in Law/law in Psychiatry" de Ralph Slovenko).

Hay varias preguntas que un defensor del "matrimonio" homosexual no podrá responder: ¿qué es una familia? ¿porqué, si pretenden equiparar la unión de personas, sin importar el sexo, a una familia, no permiten cualquier forma de unión, como por ejemplo poligamia (un hombre esposo de varias mujeres) o poliandria (una mujer casada con varios hombres)? ¿Por qué no hacen un tipo societario civil simplemente, en lugar de buscar la equiparación a una familia?

El matrimonio es sagrado. Cuando Pablo dice que es un "misterio" en Efesios 5, 32, en el original griego está utilizando una palabra griega (mysterion) que solamente se emplea en ese lugar del Nuevo Testamento, con excepción del Apocalipsis donde tiene un uso más cotidiano, para hablar de las cosas propias de Dios, como las intimidades del Reino (Mt 13, 11), la fe (1 Tm 3, 9), la religión (1 Tm 3, 19), entre otros. Es tal la santidad del matrimonio, que en la cita de Efesios no duda Pablo en equipararlo a la unión de Cristo con la Iglesia

Jesús es tajante sobre el tema de que el matrimonio es exclusivamente entre un hombre de verdad, no simplemente que se "crea" hombre, como sostienen los ideólogos(as) del género, y una mujer de verdad, no alguien que se "crea" mujer, como sostienen los ideólogos(as) del género. Hoy tenemos que repetir por todas partes las palabras de Nuestro Señor:

Jesús respondió: “¿No han leído que el Creador al principio los hizo hombre y mujer y dijo: El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá con su mujer, y serán los dos una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.” (Mt 19, 4-6)

Este es uno de los textos que seguramente intentarán prohibir tarde o temprano los enemigos de Cristo, ya que afecta directamente sus pretensiones de que reine la sexualidad libre y se acabe la familia (una premio Nobel de la Paz ya lo propuso). En esa perícopa, Jesús está citando el capítulo 2 del Génesis (Gn 1, 26-27; Gn 2, 24), donde se declara que Dios creó hombre y mujer para que fueran pareja matrimonial y fundamento de la familia, con lo cual es evidente que el proyecto divino tiene que ver únicamente con hogares heterosexuales. Sobre este tema, sugiero leer "Las parejas gay".

¿Ahora entiende, amigo lector, porqué la familia es perseguida hoy en día? Porque el verdadero sentido de familia es la heterosexual, y así ha sido siempre. Y eso es un auténtico estorbo para quienes desean imponer los "derechos sexuales y reproductivos". ¿O de qué cree que hablan cuando dicen que hay que "deconstruir" la familia?

La prohibición del ejercicio de la homosexualidad viene del Antiguo Testamento, en varios lugares. Por ejemplo:

"No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer: esto es una cosa abominable." (Lv 18, 22)

Este fue delito en una época, y tuvo una sanción sin duda desproporcionada e inaceptable (Lv 20, 13). El término que se emplea en hebreo como verbo para describir la conducta es shakab en la forma qal, y tiene, conforme el contexto, exactamente el sentido moderno de acostarse con alguien con fines sexuales; es el mismo que se utiliza en Lv 18, 22. La palabra hebrea para copulación (šekóbet) deriva de ese verbo, aunque el mismo término puede utilizarse, como ocurre actualmente, para designar el acto de acostarse en la cama a dormir, como en Lv 14, 47 pero, se insiste, en las citas previamente indicadas, el uso del verbo denota el acto sexual (como en Lv 15, 18; 15, 24; 15, 33; 19, 20, etc.).

¿Se mantuvo la prohibición en el Nuevo Testamento? Sí.

"Incluso reemplazaron al Dios de la Gloria, al Dios inmortal, con imágenes de todo lo pasajero: imágenes de hombres, de aves, de animales y reptiles. Por eso Dios los abandonó a sus pasiones secretas, se entregaron a la impureza y deshonraron sus propios cuerpos. Cambiaron la verdad de Dios por la mentira. Adoraron y sirvieron a seres creados en lugar del Creador, que es bendecido por todos los siglos: ¡Amén! Por esto Dios dejó que fueran presa de pasiones vergonzosas: ahora sus mujeres cambian las relaciones sexuales normales por relaciones contra la naturaleza. Los hombres, asimismo, dejan la relación natural con la mujer y se apasionan los unos por los otros; practican torpezas varones con varones, y así reciben en su propia persona el castigo merecido por su aberración." (Rm 1, 25-27)

Pablo señalará que los homosexuales en ejercicio no heredarán el reino de Dios. La Biblia no condena al homosexual, sino a quien pone en práctica su homosexualidad.

"¿No saben acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se engañen: ni los que tienen relaciones sexuales prohibidas, ni los que adoran a los ídolos, ni los adúlteros, ni los homosexuales y los comodones, ni los ladrones, ni los que no tienen nunca bastante, ni los borrachos, ni los chismosos, ni los que se aprovechan de los demás heredarán el Reino de Dios." (1 Co 6, 9-10)

En griego el término de Pablo para "homosexuales" es plural de arsenokoites, palabra que se forma a su vez con las palabras "hombre" (arsen) y "acostarse" (koite). Este último término se emplea por el autor de Hebreos en el verso 4 del capítulo 13 donde dice que todos deben respetar el lecho (koite) conyugal, o por Pablo en Rm 13, 13, cuando dice que no debemos ser lujuriosos (koite, en el uso figurado de no andar metidos en lechos indebidos). El término arsenokoites entonces recuerda la prohibición del Levítico de no acostarse con otra persona del mismo sexo ("male bed partners" se lee bajo arsenokoites en la edición interlineal del Nuevo Testamento en griego de Nestle Aland, ed. 27).

La Biblia no se limita a condenar el ejercicio de la homosexualidad. También reprocha a quienes aprueban la apoyan o la defienden, tal como consta un poco más adelante del pasaje de Romanos citado:

"Conocen las sentencias de Dios y saben que son dignos de muerte quienes obran de esa forma. Pero no solamente lo hacen, sino que aprueban a los que actúan de igual modo." (Rm 1, 32)

Es un texto durísimo, típico del emotivo Pablo. Pero no es una invitación a ejercer violencia alguna contra esas personas. La muerte es el pago del pecado (Rm 6, 23; Rm 7, 5; en ambos versículos usa el mismo término en griego), es decir, se refiere a la muerte espiritual (ver Rm 12, 17-18)

Pablo entonces habla de la muerte por el pecado, similar a la que sufrieron Eva y Adán cuando comieron del fruto prohibido (recordemos que la prohibición era: no comas del fruto del árbol o morirás; en efecto comieron, pero no murieron físicamente). En el salmo 86, 12-13 se lee:

"Señor, mi Dios, de todo corazón te daré gracias y por siempre a tu nombre daré gloria, por el favor tan grande que me has hecho: pues libraste mi vida del abismo. " (del "seol", del reino de la muerte, dicho aquí de la muerte en vida por el pecado)

¿Y qué decir de Sodoma y Gomorra (capítulo 19 del Génesis) Los defensores del ejercicio del homosexualismo sostienen que el pecado de esas ciudades fue la falta de hospitalidad, pero resulta que esas ciudades incurrieron en ese pecado, y en otros más, como lo fue la del intento de violación de los ángeles por parte de los hombres de Sodoma. Ellos no querían sexo con mujeres, por eso rechazaron las hijas de Lot. Un pasaje similar, en cuanto a terminología y eventos, es el episodio del levita en el libro de los Jueces. Ocurre exactamente lo mismo: los de Guibea piden al dueño de la casa que saque al huesped para abusar de él, aunque esta vez el huesped perseguido no es un ángel, sino un levita (Jue 19). Sodoma también es ejemplo de aquellos que se ufanan de sus pecados, exactamente como ocurre hoy en día:

"Su rostro descarado los denuncia y, como Sodoma, muestran sus pecados en vez de esconderlos. ¡Ay de ellos que han preparado su propia ruina!" (Is 3, 9)

Para un estudio del episodio de Sodoma, leer "¿Cuál fue el pecado de Sodoma?".

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"El derecho a escoger libremente las opciones espirituales de cada uno se deriva directamente de la libertad de conciencia, es fundamental e inalienable y tiene por consecuencia la función estatal de tutelar la libre práctica de los actos externos en los cuales se refleja la convicción religiosa." (Sent. T-602 de 1996, Corte Const.)