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"Toda teología es política" (Juan Bautista Metz, en "Dios y tiempo: Nueva teología política")

 

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Justicia Social

Este es uno de los puntos que demuestra que para el cristiano no hay aspectos donde no esté Dios, y que el concepto de justicia no es tan simple como nos lo plantea el mundo. El aspecto más inmediato de la justicia social es el pago de lo debido a quienes tienen derecho a un salario (St 5, 4; ver también Lv 19, 13) y la necesidad de adoptar decisiones equilibradas (Lv 19, 15), sin embargo, no puede dejarse de lado que su ausencia es fuente de infortunio para toda la sociedad (Am 5, 10-11) pues es un requisito de vida (Ez 33, 13-16).

La palabra "justicia" aparece muchas veces en la Biblia, pero va adquiriendo mayores alcances hasta llegar a Jesús. Cuando en el Sermón del Monte dice "Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados" (Mt 5, 6), está utilizando una palabra (dikaiosyne) que hace parte de toda una terminología en el Nuevo Testamento. La volverá a utilizar para advertir que si nuestra justicia no es más perfecta que la de los fariseos, no entraremos en el Reino de los Cielos (Mt 5, 20), lo cual se mencionará de nuevo más adelante. Con la misma palabra en griego, Pablo nos pide llevar una vida de rectitud (1 Tm 6, 11).

"Piensen que el Reino de Dios no es cuestión de comida o bebida, sino de justicia (dikaiosyne), de paz y alegría en el Espíritu Santo" (Rm 14, 17)

Jesús afirmará enfáticamente que la justicia no es simplemente un asunto de forma, de atender ciertos ritualismos y pronunciar ciertas declaraciones. Eso no basta, la búsqueda de lo justo tiene que ser de fondo, como consta en Mt 5, 20.

Cuando se dice que la justicia es un requisito de vida, quiere decirse también que es un modo de vida, por lo cual la justicia no queda separada de la observancia de la ley de Dios, es decir, el hombre justo también lo es porque cumple con sus deberes con Dios (Miqueas 6, 8). No puede esperarse entonces una justicia real, sin tener en cuenta el plan de Dios, de modo que se observen no solamente la justicia, sino también la misericordia (eleos) y la fe (pistis). Jesús recrimina duramente a algunos fariseos porque "...no cumplen la Ley en lo que realmente tiene peso: la justicia, la misericordia y la fe" (Mt 23, 23).

Aquí, la palabra griega cuando se habla de justicia es "krisis" (palabra que al latín pasó como "crisis", y de aquí al español). Sirve para decir a los fariseos que olvidan tanto la justicia con los oprimidos como el amor a Dios (en este sentido, Lc 11, 42). Cuando Jesús pide a sus discípulos que sean perfectos como el Padre (Mt 5, 48), en realidad les está pidiendo que sean misericordiosos como El (Lc 6, 36; St 5, 11). Este aspecto de la misericordia incluye la capacidad de hacernos prójimos del otro, como en el episodio del buen samaritano (Lc 10, 25-37), o de perdonar. Hacer justicia entonces, también es ser compasivos como Dios lo es con nosotros (Mt 18, 23-35).

Como hemos visto, el mandato cristiano de justicia es mucho más amplio de lo que acostumbramos a considerar, ni qué decir de políticas y personas de estado. El verdadero cristiano debe tratar de atender todas sus dimensiones.

 

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"El derecho a escoger libremente las opciones espirituales de cada uno se deriva directamente de la libertad de conciencia, es fundamental e inalienable y tiene por consecuencia la función estatal de tutelar la libre práctica de los actos externos en los cuales se refleja la convicción religiosa." (Sent. T-602 de 1996, Corte Const.)