![]() |
||||||||||||||||||||
"Toda teología es política" (Juan Bautista Metz, en "Dios y tiempo: Nueva teología política")
Equidad mujer-hombre
El cristiano debe apoyar los proyectos que buscan equidad entre mujeres y hombres. Quizás muchos piensen que la Biblia es machista, pero eso es una equivocación mayúscula. Sin duda, hay textos escritos en ambientes patriarcales, pero en el Nuevo Testamento el tema desemboca en una verdadera revolución. Jesús habla mujeres en público (Mc 14, 3-11), las tiene entre el grupo de personas que le siguen (Lc 8, 1-3), etc..
Equidad mujer-hombre no es que las mujeres puedan abortar. Eso es un invento de un feminismo que quiere acabar con el concepto de maternidad, por cuanto no hay nada más contradictorio que aborto y maternidad.
Cuando Pablo habla de las familias, no está colocando a la mujer en situación de inferioridad. En lo sexual, la equiparación es expresa:
"El marido cumpla con sus deberes de esposo y lo mismo la esposa. La esposa no dispone de su cuerpo, sino el marido. Igualmente el marido no dispone de su cuerpo, sino la esposa." (1 Co 7, 3-4)
Pablo pide una relación de santidad y de respeto mutuo en la relación de los esposos (Ef 5, 23-30), sin lugar para abandono de ninguno de los deberes para con la familia, pues quien los descuida es, en palabras de apóstol, como un pagano (1 Tm 5, 8).
Vale la pena detenerse un poco en el calificativo de Pablo para quien desatiende su hogar. Ese mismo versículo es traducido así en la Reina Valera 1995:
"porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo"
Apistos ("el que no cree"), es el mismo epíteto con el cual se queja Jesús de la generación que lo tuvo presente pero que aún así no creyó (Mt 17, 17). A esos infieles se les castigará cuando menos lo piensen (Lc 12, 46), y si no se convierten no se salvarán (Ap 21, 7-8). Por tanto, no cabe la menor posibilidad de que un hombre -o una mujer- descuide su hogar apoyándose en alguna cita bíblica.
No hay espacio para el machismo ni en el hogar ni fuera de este, ni para descuidar bajo esa excusa ni bajo ninguna otra los deberes para con la familia. La conducta, en cualquiera de sus expresiones, es gravísima.
En un mundo donde tantos hombres tienen una relación equivocada con la mujer, en donde tantos hombres son tan torpes que creen que pueden ser auténticos tiranos, es preciso promover el regreso de todas esas formas de relacionarse al cauce justo, donde mujer y hombre se relacionen como las dos partes de una unidad. No cabe entonces la posibilidad de que ningún cristiano discrimine a la mujer, o la trate como un objeto. Jesús señala que la pareja es una sola carne:
"Jesús respondió: “¿No han leído que el Creador al principio los hizo hombre y mujer y dijo: El hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá con su mujer, y serán los dos una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.”" (Mt 19, 4-6)
Jesús está citando Gn 2, 24. La separación ya no es posible porque son una sola carne. Es una relación similar a la que existe entre hermanos de sangre, por ello debe respetarse, así, cuando en Gn 37, 27 los hermanos de José lo venden en lugar de matarlo, proceden de tal manera porque son de la misma carne (es la misma palabra en hebreo que en Gn 2, 24), por ello la pareja hombre-mujer debe mirarse con otros ojos, y el cristiano debe participar de esta mirada de respeto y reconocimiento de igualdad.