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"Toda teología es política" (Juan Bautista Metz, en "Dios y tiempo: Nueva teología política")
El Derecho a educar nuestros hijos e hijas
Uno de los más graves problemas actuales, es la tendencia a negar el derecho a los cristianos y cristianas a educar a sus hijos e hijas conforme sus convicciones. Consta en la Declaración de Derechos Humanos:
"Artículo 26. Declaración Universal de Derechos Humanos.
(...)
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos. "
La pasividad de quienes se llaman a sí mismos cristianos, ha permitido que avance en colegios y escuelas una educación de antivalores, dado que han llegado al poder personas cuya intención es la imposición de valores ajenos al cristianismo, como entre ellos a promoción del aborto, de la sexualidad irrestricta o del ejercicio de la homosexualidad, cerrando cada vez más los espacios educativos a las manifestaciones de nuestra Fe.
Desde el rechazo de los crucifijos en aulas escolares en países católicos por parte de la Corte Europea de los Derechos Humanos o la negación de derechos supuestamente reconocidos en la legislación vigente (ver un ejemplo muy ilustrativo del 2005), es claro que todo cristiano debe estar atento a los intentos de impedir que nuestros hijos e hijas crezcan en ambientes que promuevan una Fe cristiana, si bien en algunas partes se logran algunas victorias.
No se trata sin duda de obligar a otros a que reciban instrucción cristiana, sino de que nos apliquen la misma regla, es decir, nos permitan recibir una educación contraria a nuestros valores.
Si algún cristiano o cristiana cree que puede adbicar en la enseñanza cristiana, debe tener presente que desde el Antiguo Testamento el mandato es transmitir las palabras de Dios a nuestra descendencia:
"Me refiero al día en que ustedes estuvieron en presencia de Yavé en el monte Horeb y él me dijo: “Reúneme al pueblo para que oiga mis palabras. Así me temerán mientras vivan en esa tierra y enseñarán estas palabras a sus hijos.” " (Dt 4, 10)
Una de los consejos de los libros sapienciales es apreciar las enseñanzas de padre y madre:
"Hijo mío, observa los consejos de tu padre, no rechaces la enseñanza de tu madre. Mantenlos bien amarrados en tu corazón, cuélgalos de tu cuello. Ellos guiarán tus pasos; en tu sueño velarán por ti y te aconsejarán apenas despiertes. " (Proverbios 6, 20-22)
Enseñar a los hijos a alejarse de Dios es causa de ira Divina:
"Yavé lo ha dicho: Es que han abandonado mi Ley, que les había dado; no han oído mi voz ni la han seguido, sino que, yendo tras la inclinación de su duro corazón se han marchado con los baales, que sus padres les enseñaron. Por eso, así dice Yavé de los ejércitos, Dios de Israel: “Yo daré de comer ajenjo a este pueblo y les voy a dar de beber agua envenenada. " (Jeremías 9, 12-14)
Por ello el Estado no está llamado a reemplazar a los progenitores en las tareas que le corresponden. No son las enseñanzas del estado las que finalmente deben prevalecer, sino las de Dios.
"Atiende, pueblo mío, a mi enseñanza, toma en serio estas palabras de mi boca." (Salmo 78, 1)